sábado, 19 de diciembre de 2009

El Baúl de los Recuerdos: Dalmau Carles

Hace poco los amigos de La Marca del Este hicieron una reseña de El palacio de la princesa de plata, módulo B3 de Dungeons & Dragons y una de las tres aventuras que la editorial Dalmau Carles publicó en castellano.
Me imagino que hay pocos entre la nueva generación de jugadores que sepan (o que les importe) que Dalmau Carles fue la editorial pionera en España en la publicación de juegos de rol. Pese a su breve andadura, su aportación fue vital para establecer esta afición en nuestro país.
El primero producto que apareció fue el set básico de Dungeons & Dragons, la famosa "caja roja" o "caja de bombones" con las reglas para niveles 1 a 3. Creo no equivocarme al decir que hoy por hoy es el objeto en castellano más buscado por los coleccionistas de juegos de rol. Como se puede apreciar, mi copia tiene bastantes "daños de batalla", en especial la caja, aunque el interior de los libretos está impecable. Fue el primer juego de rol que tuve (un regalo de cumpleaños de hace mucho tiempo) y es el juego al que más cariño guardo de entre todos los de mi colección.


El primer módulo publicado en castellano fue La fortaleza en la frontera, de Gary Gygax. Considerado como la aventura más jugada de la historia, el módulo B2 servía no sólo como partida introductoria, sino que presentaba los elementos clásicos del juego: exploración, dungeon crawling, interacción con los PNJs de la zona... Además, la fortaleza servía como base de exploración a los grupos que quisieran emprender nuevas aventuras en la zona. Un clásico entre los clásicos.


El segundo módulo fue la versión final de El palacio de la princesa de plata (B3), de Tom Moldvay y Jean Wells, una aventura preparada para grupos inexpertos ideal para empezar a jugar.


El último módulo que publicó Dalmau Carles antes de cerrar su linea de rol fue La ciudad perdida (B4) de Tom Moldvay. Esta aventura fue el primer módulo de D&D que International Khiladi y yo jugamos hace más de 20 años y todavía hoy recordamos lo bien que pasamos esas tardes desentrañando los secretos de la ciudad hundida en el desierto.


A muchos les parecerá hoy en día que estos primeros módulos en castellano eran repetitivos y simplones, pero hay que recordar que en 1986 el abanico de posibilidades no era tan grande como el actual. Además, no cambiaría esas primeras andanzas por el mundo del rol ni por todo el oro del mundo.

3 comentarios:

  1. Realmente no lo entiendo. Habiendo diseñadores gráficos, maquetadores, ilustradores, etc. de reconocido prestigio trabajando en las grandes compañías, ¿cómo es que no se consigue hoy en día dar a los productos la mitad de la magia que tenían los de entonces?

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  2. Estoy contigo, la verdad es que aquellas aventuraseran algo irrepetibles, y con respecto a la fortaleza la habré dirigido unas 20 veces por lo menos. La he dirigido en basico, la he transformado en advanced, las he retransformado para la 3.o y las he vuelto a rereteransformar para la 3.5; y porque no juego a 4ª que sino también. Mira que les saque partido a esos tres módulos la verdad. Y al mago mas malo de todos los tiempos: BARGLE, el archienemigo de mis primeros jugadores. Fueron subiendo de nivel casi a la par, acabaron con el cuando eran de nivel 24-26 y el un mago de nivel 30. Que recuerdos caja-roja, que recuerdos... snif snif snif

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  3. Si tengo que decir uno de los pocos juegos que están consiguiendo que despierte esa magia diría tanto Pathfinder como Castles & Crusades (y fíjate que D&D no es precisamente mi juego favorito) ya que con sus ilustraciones, ayudas y módulos desde luego que han conseguido despertar mi gusto por la high fantasy de nuevo.

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