Últimamente no suelo postear tan a menudo como lo hacía antes. Uno de los motivos que me ha llevado a ello es cierta desilusión con el mundillo rolero. No es algo nuevo, suele pasarme a veces. Me gusta compartir mi afición con los demás (después de todo jugar a rol es un acto social además de lúdico) y, claro, termino por darme por una vuelta por varios foros.
Craso error.
En un mundo ideal un foro es una herramienta cojonuda para acceder a noticias, intercambiar opiniones, descubrir nuevos juegos. La realidad dista mucho de esto.
El foro medio actual sufre dos plagas: trolls y haters. No es nada nuevo, esta clase de parásitos siempre han existido. El problema es que su número ha haido aumentando con el tiempo en la medida en la que se ha universalizado la posibilidad de conectarse a internet.
Los trolls son poco más que moscas cojoneras a las que ignorar (o como se suele decir, don't feed the troll). El problema está en los haters.
¿Y qué es un hater? Pues ni más ni menos que el reverso del fan acérrimo. Esta especie de antipaladín vive con un único objetivo: volcarse en una afición y odiarla. No importa el motivo, es odiar por odiar. Para el hater el mero hecho de que a alguien le pueda gustar algo (un juego, un sistema, un diseñador, lo que sea...) merece toda su ira. Lo jodido es que para poder "defender" su postura e inundar de vitriolo las comunidades donde postean, los haters se empapan de todo lo relacionado con el objeto de su odio. Si es un juego, sabrán los pormenores más oscuros de su historia, diseño, sistema y demás, sólo para plantar un bofetón en la cara de cualquiera que pique el anzuelo que suelte en sus entradas.
Encima en muchos foros les dejan sueltos a sus anchas porque suelen rodearse de sicofantes que, como ellos, se apuntan a un bombardeo con tal de putear al personal, con la excusa de que "dan vidilla" al susodicho foro.
"¿Y qué problema hay? Se les ignora y punto" diréis. Más fácil decirlo que hacerlo, en especial cuando ya no son la excepción.
Por ello es mejor quedarse en casa (en enste caso en el blog) y prescindir de los foros. He visto caer ya muchas comunidades como para saber que es cuestión de tiempo.
Además, no hay nada que más rabia les dé tanto a trolls como haters que no tengan voz ni voto, algo para lo que la moderación de comentarios de un blog viene de maravilla.
Así que aquí sigo y seguiré. Los que vengáis con educación siempre seréis bienvenidos. El resto se pueden ir a paseo.

