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lunes, 1 de agosto de 2022

Ayuda de juego: Londres en la era victoriana, era eduardiana y años 20 (mapas e información exhaustiva)

Cuando escribimos o dirigimos un escenario con ambientación histórica, lo habitual es que nos baste con tener un conocimiento general de la época en el que esté ambientado. Como mucho, podemos buscar algún detalle que juzguemos importante o que añada algo de verosimilitud o colorido al escenario. Sin embargo, hay ocasiones en las que necesitamos datos más concretos o queremos profundizar en el escenario. Ahí es donde entra el proceso de documentación.

Antes, esto requería que tuviéramos cerca una biblioteca bien servida, paciencia y una buena dosis de suerte para que la biblioteca tuviera material interesante. El acceso a internet ha facilitado muchísimo esta tarea.

El otro día, alguien que preguntaba en Twitter por mapas de Londres de los años 20 que fueran de fiar me hizo recordar que tengo varias guías históricas de la ciudad en mi archivo de documentación. He pensado que una guía de la era victoriana, una de la era eduardiana y una de los años 20 podrían ir bien a quienes dirigís Maléfices, juegos cthuloideos y similares.

Las guías victoriana y eduardiana corresponden a las ediciones de 1889 y 1911 de la prestigiosa guía Baedeker's London and its Environs. Publicadas desde 1827, las guías Baedeker fueron la creación del editor alemán Karl Baedeker. Sus ediciones en alemán, francés, italiano y (a partir de 1861) en inglés las convirtieron en las guías de viaje más utilizadas del mundo durante el s. XIX y principios del XX. Las ediciones actualizadas de estas guías siguen publicándose a día de hoy.

La guía Baedeker de Londres no solo recoge los mapas de la ciudad, sino que contiene una cantidad inmensa de información. Además de lugares de interés (museos, jardines, sitios históricos), incluye hoteles, clubs, líneas de transporte, precios, horarios... Vamos, que es una mina de oro para cualquiera que busque datos sobre estos periodos.

Portada de la edición de 1889.



La calle más famosa del mundo.

Portada de la edición de 1911.



La galería Tate.

El Museo Británico.

Rutas de ferrocarril, tranvías y metro en 1911.

La guía de los años 20 es la edición de 1922 de la Muirhead's London and its Environs, que pertenece a la colección Blue Guides. Los hermanos James y Findlay Muirhead habían sido los editores de la versión inglesa guías Baedeker durante muchos años. En 1918, establecieron su propio sello, las Blue Guides, con la primera edición de la Muirhead's London and its Environs. He optado por la edición de 1922 porque incluye las revisiones más cercanas al periodo cthuloideo clásico.

El estilo de las las Blue Guides es muy parecido al de las guías Baedeker, con un contenido de calidad e información muy detallada. En la edición de 1922 se ven diferencias con la guía Baedeker de 1911, en especial producidas por el proceso de modernización de la ciudad y los cambios sufridos tras la I Guerra Mundial.

Portada de la edición de 1922.



Estas guías se pueden descargar de forma gratuita en múltiples formatos desde The Internet Archive. La resolución de las imágenes es mucho mejor de las que yo he puesto de ejemplo (he bajado la resolución para que no pesaran tanto).

Podéis descargar Baedeker's London and its Environs (1889) aquí.

Podéis descargar Baedeker's London and its Environs (1911) aquí.

Podéis descargar Muirhead's London and its Environs (1922) aquí.

sábado, 24 de agosto de 2013

Lectura veraniega (y gratuita): The Complete Works of H.P. Lovecraft

Como siempre el azar ha querido que dé con una interesante página: Cthulhu Chick. Aunque ahora no parece estar muy activa (salvo en Facebook), entre sus entradas hay una que vale su peso en oro. La autora del blog es una bibliotecaria que ha recopilado la obra completa en solitario de H.P. Lovecraft, que se encuentra en dominio público, y la ha reunido en una antología bajo licencia Creative Commons que se puede descargar de forma gratuita. Así que, a falta de las colaboraciones de Lovecraft con otros autores, podéis descargat The Complete Works of H.P. Lovecraft en formato EPUB, MOBI o PDF (en inglés los tres) en este enlace.


lunes, 15 de julio de 2013

Cinco años de cuentos: Antología gratuita de Tor Books

¿Queréis lectura para este verano? Pues sólo tenéis que ir al blog de Tor Books y descargar la antología que han preparado para celebrar el quinto aniversario del blog con todos los relatos de ciencia ficción, fantasía y terror aparecidos en el mismo. Sólo tenéis que registraros y podréis descargar el gigantesco e-book en formato PDF, epub o mobi de forma gratuita. No es la primera vez que Tor Books hace algo similar. Normalmente suelen regalar libros electrónicos en fechas señaladas como su aniversario, así que vale la pena registrarse. ¡Y encima es gratis!
Podéis descargar la antología The Stories: Five Years of Original Fiction on Tor.com en éste enlace.


viernes, 22 de abril de 2011

Sobre derechos de autor, piratería y nuevos modelos de explotación

Mañana es el Día del Libro, la fiesta que cada año celebramos aquellos que amamos la Literatura. Lo que ya no es tan conocido es que, desde 1995, también es el Día del Copyright, una fecha en principio pensada para "concienciar" a la gente sobre los derechos de autor y el "mal" que representa la piratería. Pero, ¿qué entendemos por piratas? Vayamos por partes.

Sobre derechos de autor
La Ley (por lo menos en España) dice que una obra es propiedad de su autor desde el momento mismo de su creación, independientemente de a nombre de quién está inscrita en el Registro de la propiedad Intelectual, salvo contrato y otro documento similar de por medio. Los veteranos recordarán el famoso pleito que interpuso gran número de autores de tebeos contra la editorial Bruguera por la titularidad de los personajes que habían creado a lo largo de casi 30 años. Este proceso supuso una victoria para un colectivo esclavizado y sentó las bases de la subsiguiente jurisprudencia al respecto.
En otras palabras, que registrar una obra sin el consentimiento de su autor costituía un delito de apropiación por el cual se podía exigir el amparo del Ministerio Fiscal para cambiar el titular de la obra en el Registro y pedir los correspondientes daños y perjuicios.
Pero esto es España, amigos y, por desgracia, somos famosos por la picaresca.

La tecnología como delito (o cómo convertir la ignorancia tecnológica en un arancel)
Con el desarrollo de los microchips y los avances en miniaturización era sólo cuestión de tiempo que los hogares contaran con un poderoso mecanismo diferencial no analógico que pudiera almacenar contenidos: el ordenador personal. Los 70 ya habían sido una época en la que las discográficas clamaban al cielo mientras señalaban a las cintas de casette como instrumento del Diablo destinado a arruinar el Arte de la Música. El hecho que las mismas discográficas engañasen a muchos de sus artistas y se adueñaran de cantidades ingentes de dinero hasta el punto de casi arruinarlos no importaba. El hecho que te dejaran un disco y lo pudieras copiar (¡sucia palabra!) o que fotocopiaras un libro era un pecado imperdonable.
Es cierto que mucha gente intentó hacer negocio con las copias piratas pero la gran mayoría sólo querían hacerse con un objeto (disco, película, libro...) que tal como iba la economía era un objeto de lujo, más cuando el gran público estaba formado por adolescentes sin apenas ingresos. Es más, muchos artistas descubrían estupefactos que aquellos que habían empezado copiando alguna obra suya luego ahorraban para conseguir legalmente el resto de su producción. Si hubiéramos hecho caso a los alarmistas resultaba que las bibliotecas públicas tendrían que prohibirse porque "robaban" a los autores la venta de ejemplares (aunque eso es otro tema).
Lo cierto es que con la aparición de los primeros piratas informáticos la industria del ocio se empezó a preocupar, pese a que esos jóvenes aparentemente introvertidos lo único que querían era llevar hasta el máximo el potencial de su intelecto. A tal efecto os recomiendo un documental titulado Historia secreta de los piratas informáticos que, pese a su antigüedad, es muy revelador.

John Draper, el "capitán Crunch", Santo Patrón de los Hackers

Piratería y patentes de corso
Así pues llegamos a una época dominada por el control y la histeria de las grandes compañías. Hay que perseguir, denunciar, encarcelar y multar a todo el que ose poner en duda sus derechos. Se imponen multas astronómicas a usuarios, se persiguen programas como NAPSTER y las redes P2P. Se utilizan vacíos legales y el desconocimiento de los legisladores sobre asuntos tecnológicos para crear un Hombre del Saco, un Coco sin rostro que pretende destruir el Arte y a los Artistas. Los estados extienden modernas patentes de corso a compañías privadas para cobrar cánones a usuarios, cuando están vulnerando derechos que estos mismos estados han aprobado, como la copia privada. La delgada línea que separa al fair use de la copia ilegal hace que muchos cedan ante estos grupos de presión, empezando por los gobernantes que debían ser los encargados de velar por nuestros derechos.

NAPSTER, un programa que puso nerviosos a muchos


Un presente cyberpunk o cómo el rostro de un hombre muerto vela por nosotros
La persecución y la legislación cada vez más dura no hace más que añadir fuego a la rebelión. Cuando hay tiranos siempre hay rebeldes, e internet es el espacio perfecto para ello ya que la mayoría de tiranos no tienen los conocimientos suficientes para ganarles la partida a los usuarios. En BBSs y canales IRC primero y luego en foros empieza a proliferar el descontento. Toda información debería ser libre! claman. Entre todos estos grupos destaca uno en particular, surgido del foro /b/ de 4chan, un grupo anárquico, sin ideología política más que la absoluta libertad. Sus miembros llevan la máscara con el rostro de Guy Fawkes que se hizo famosa con el comic V de Vendetta. Son la primera metainteligencia surgida en la Red: Anonymous.

We do not forgive. We do not forget. We Are Anonymous. We are Legion. Expect Us.

A todo esto, ¿qué le queda a los autores?
Todo esto de la libertad está muy bien pero yo como autor ¿qué saco de todo esto? ¿quién paga mis facturas?
El debate al respecto está muy caldeado por posturas radicales en ambos bandos. Cierto, hay gente como Cory Doctorow (defensor acérrimo de la licencia Creative Commons) que pueden permitirse el lujo de poner gratis sus obras en internet el mismo día que salen a la venta porque ya tiene lectores. Pero recordemos que hubo una época en la que NO los tenía y, aún así, apostó por ello. Como bien repite una y otra vez Neil Gaiman, la "piratería" trae un curioso efecto secundario: el aumento de ventas del catálogo del autor pirateado. Pese a que hay feudos tradicionales donde siempre se han pirateado obras (Sudamérica, Rusia, Oriente Medio y, seamos sinceros, España) hay que tener en cuenta que mucha gente que adquiere gratis estos archivos (sean libros, juegos, discos, películas...) de ninguna manera piensan adquirir el producto incluso a precios reducidos. Pero hay muchos usuarios que ante unas condiciones favorables, pagarían por ese contenido. Autores como David Wellington representan el éxito de aventuras directas en internet cuando muchos compañeros de profesión desdeñan y persiguen a sus propios fans.

Cory Doctorow, superhéroe de internet, el Creative Commons y el fair use

La única forma que hay para vencer a la verdadera piratería, la que busca lucro, es con productos de calidad, que hagan que el consumidor se sienta recompensado por los autores que admira. Iniciativas como la Biblioteca de Baen Books, los diversos músicos que se niegan a participar de cánones y colocan sus discos gratis en la red o el regalo de libros en formato electrónico por parte de algunas editoriales siguen siendo hechos minoritarios que las grandes compañías intentan tapar. La llegada de modelos nuevos de explotación como el crowd funding o el freemium (popularizados por Spotify) han chocado con modelos tradicionales que no quieren más que poner barreras como los desfasados DRMs o servidores de identificación y autentificación.

El mayor éxito y el mayor fracaso del modelo freemium

Hay que tener en cuenta que cualquier medida de protección es completamente inútil, ya que sólo es cuestión de tiempo hasta que los "piratas" (muchos ellos por el mero reto de superarse) revienten dichas protecciones. Un caso sonado fue el famoso sistema anticopia de Sony, que impedía la reproducción de CDs en los ordenadores, vulnerando el derecho del comprador incluso a escoger cómo lo escuchaba. Incluso cuando una sentencia judicial obligó a la compañía a retirar del mercado los discos con esa protección, dicho anticopia (que había costado millones) había sido reventado utilizando... ¡un simple rotulador negro! Bastaba con pintar la primera pista del disco, una pista de datos corrompidos que hacía que los lectores informatizados no pudieran acceder al resto del contenido, para poder disfrutar del CD donde te diera la gana e incluso podías copiarlo.

El Gran Hermano te vigila
Como señalaba el escritor y editor Gardner Dozois en una de sus recientes antologías, la crisis actual ha afectado a la industria del ocio, algo que no había sucedido antes o por lo menos a la escala que estamos viendo: líneas editoriales canceladas, cadenas de librerías cerradas, editoriales en bancarrota... Lo triste es que algunos han aprovechado el momento para buscar un chivo expiatorio, y lo han hecho impulsando proyectos de leyes restrictivas, con el beneplácito de los gobiernos.
Hace poco tuve una discusión con un conocido a raíz de la ley Sinde, ley que esta persona defendía a capa y espada. La paradoja es que se trataba de la misma persona que se dedicaba a vender hace diez años copias de películas por internet.

Cuando piratees mp3 te consideraremos un terrorista...

El futuro, aquel país desconocido...
Las cosas no pintan muy bien, por lo menos a corto plazo. A pesar de que es reconfortante saber que colectivos como Anonymous o la Electronic Frontier Foundation están poniendo a más de uno en su sitio, el daño está hecho y tardará en sanar. Controversias como la guerra de precios de los e-books entre McMillan y Amazon no hacen más que dar alas a aquellos que quieren controlar, penalizar y, en definitiva, censurar.
En resumen, es una época difícil para ser escritor pero ¿cuándo lo ha sido? Los derechos de autor son innegables y fundamentales, pero no pueden ser la excusa para recortar el derecho a la libertad, más cuando no se trata más que de otro intento de lucrarse por parte de los que quieren seguir cobrando a costa de los demás.
Hay que decir, como escritor, yo lo tengo claro. Me quedo con las palabras de José de Espronceda pertenecientes a su poema más conocido:

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Porque la "piratería", en el sentido de lucro, tiene los días contados, mientras que las patentes de corso permanecerán. Y, si tengo que navegar, sé bajo qué bandera lo haré.


jueves, 31 de marzo de 2011

Un acercamiento a 24symbols

Un pequeño análisis de 24symbols en mi blog de libros .